El fin de las vacaciones de verano suele ser sinónimo de nostalgia para muchos, pero para las familias de niños con Altas Capacidades Intelectuales (ACI), a veces el cambio de estación se puede vivir con un alivio teñido de culpa. La intensidad emocional, cognitiva y sensorial que acompaña a estos menores puede tensionar la convivencia durante las semanas de inactividad, convirtiendo la vuelta a las aulas en un regreso muy deseado. Para abordar esta compleja realidad y ofrecer pautas de cara al nuevo curso, hablamos con la pedagoga Marta García (fundadora de Kidactica) y las psicólogas sanitarias Joana Jarque y María José Herranz. Las tres forman parte del equipo directivo del Experto Universitario en Altas Capacidades Intelectuales junto a la UDIMA y comparten la condición en primera persona: Marta y María José como madres, y Joana como adulta con ACI.
El verano se idealiza como un oasis de descanso, pero para las familias de niños con Altas Capacidades a veces se convierte en un reto extenuante. ¿Por qué ocurre esto?
Marta García: El verano rompe la estructura y las rutinas, y los perfiles de alta intensidad necesitan predictibilidad. Cuando a un menor con ACI se le quitan los desafíos intelectuales diarios del entorno escolar y se le expone a semanas de tiempo libre sin un propósito claro, a menudo aparece el aburrimiento crónico y la frustración, que terminan manifestándose en forma de crisis emocionales o conductuales en casa.
María José Herranz: A esto se suma la sobreexcitabilidad. Los estímulos veraniegos como las playas masificadas, los cambios de horarios o los viajes pueden saturar sus sistemas sensoriales. Muchas familias llegan a septiembre exhaustas tras haber ejercido de «animadores socioculturales» e intentos de terapeutas las 24 horas del día. Por eso, desear que empiece el colegio es una respuesta humana completamente lógica. No hay que culparse por querer recuperar la rutina; admitir que la convivencia ha sido dura no significa querer menos a tus hijos, significa que necesitas oxígeno.
Precisamente para acompañar a los padres en este viaje y validar esas emociones, publicáis en noviembre vuestro nuevo libro.
Marta García: Sí, el lanzamiento de “Altas Capacidades Intelectuales: El libro que hubiera querido para mis padres” nace precisamente para abrazar a esas familias y quitarles esa losa de la culpa de encima. Queremos dar voz a lo que estos niños experimentan por dentro, pero a menudo no saben expresar, y ofrecer una guía práctica para que los padres entiendan que su labor no es ser perfectos, sino ser el refugio seguro de esa intensidad. Escogimos este momento del año porque el inicio de curso remueve muchas dudas en casa.
Con las aulas recién abiertas, muchas familias sospechan que sus hijos tienen Altas Capacidades Intelectuales, pero no se deciden a dar el paso. ¿Por qué septiembre es el momento idóneo para evaluar e identificar?
Joana Jarque: El inicio de curso es la ventana de oportunidad perfecta. Si se detectan señales como un fuerte desinterés, desmotivación o problemas de adaptación emocional en estas primeras semanas, lo ideal es realizar una evaluación psicopedagógica completa. Esperar a que acabe el primer trimestre o a que aparezcan las malas notas en las evaluaciones de invierno, demora demasiado el proceso. Si se identifica la condición ahora, la familia tiene todo el año por delante para situarse y saber cómo actuar desde el principio.
Marta García: Exacto, disponer de un informe integral a principio de curso permite a los padres sentarse con los tutores y los departamentos de orientación del colegio con las cartas sobre la mesa. Es la manera de que el centro escolar conozca las necesidades específicas del alumno desde septiembre y se puedan plantear las adaptaciones o el soporte socioemocional adecuado con la idea de prevenir una posible desconexión del menor del sistema.
María José Herranz: Por eso es fundamental que tanto las familias como los psicólogos, pedagogos o psicopedagogos, que atienden a estos niños en sus consultas estén alineados y cuenten con herramientas actualizadas. En el Experto Universitario que dirigimos nos enfocamos en que los profesionales adquieran ese rigor técnico imprescindible para guiar a los padres en este proceso de identificación y acompañamiento desde los primeros meses del calendario escolar. Toda la información sobre el programa formativo para profesionales y otros recursos para familias están disponibles en la web de Kidactica Formación.
En definitiva, la vuelta al colegio puede ser una oportunidad para que las familias observen con más claridad las necesidades de sus hijos y busquen el apoyo adecuado. Identificar las Altas Capacidades Intelectuales a tiempo, contar con profesionales formados y mantener una comunicación fluida entre familia y centro educativo puede facilitar un acompañamiento más ajustado durante todo el curso. El objetivo no es solo mejorar el rendimiento académico, sino ayudar a estos menores a comprender y gestionar su intensidad emocional, cognitiva y sensorial, favoreciendo su bienestar y un desarrollo equilibrado.

