Glifosato y carne; por qué la alimentación animal importa a la hora de elegir qué consumimos

Cada vez son más los consumidores que, a la hora de elegir los alimentos que llegan a su mesa, no solo se preguntan qué contiene un producto, sino también cómo se ha producido. En el caso de la carne, esta preocupación lleva inevitablemente a prestar atención a un aspecto fundamental: la alimentación de los animales.

Uno de los productos que genera más dudas es el glifosato, un herbicida ampliamente utilizado en agricultura. Su posible presencia en cultivos destinados a la fabricación de piensos plantea una cuestión recurrente: ¿pueden sus residuos llegar desde la alimentación animal hasta la carne?

La respuesta requiere matices. La detección de glifosato en una materia prima agrícola o en un pienso no significa automáticamente que vaya a acumularse en la carne en cantidades relevantes. En la Unión Europea, tanto los alimentos como los piensos están sometidos a controles y límites establecidos para garantizar su seguridad.

Un herbicida sometido a debate científico

El glifosato se utiliza para controlar las malas hierbas en numerosos cultivos. Sus posibles efectos sobre la salud llevan años siendo objeto de debate científico y regulatorio.

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Posteriormente, las autoridades europeas realizaron sus propias evaluaciones. En 2023, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) concluyó que no debía clasificarse como cancerígeno, mientras que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no identificó áreas críticas de preocupación en su evaluación del riesgo.

Por tanto, no existe una única interpretación científica sobre esta cuestión. Lo que sí existe es un marco regulatorio europeo que establece condiciones para el uso de productos fitosanitarios y límites para los residuos presentes en los alimentos.

Del cultivo al pienso y del pienso al animal

El recorrido que puede generar preocupación comienza en el campo. Cereales, soja y otras materias primas utilizadas para elaborar piensos pueden haber estado expuestos a tratamientos fitosanitarios y, en determinadas circunstancias, contener residuos.

Sin embargo, que una sustancia pueda estar presente en una materia prima no significa necesariamente que vaya a pasar a la carne. El comportamiento de los residuos depende de numerosos factores, entre ellos la cantidad ingerida, el metabolismo del animal y el tiempo transcurrido.

Precisamente por ello, no resulta correcto afirmar que toda la carne procedente de ganadería industrial contenga glifosato. La cuestión es más compleja y está sometida a controles dentro de la cadena alimentaria.

La diferencia del modelo ecológico

La producción ecológica introduce requisitos adicionales desde el origen. La normativa europea establece condiciones específicas para la alimentación de los animales criados bajo este sistema y limita estrictamente las sustancias y prácticas autorizadas en la producción agrícola ecológica.

Esto supone una diferencia importante: elegir carne de cerdo ecológico certificada implica optar por un sistema de producción en el que la alimentación de los animales está sometida a requisitos específicos y en el que las materias primas ecológicas desempeñan un papel fundamental.

En Granjas San Antonio, situada en Pajares de Adaja (Ávila), los cerdos se crían siguiendo los principios de la producción ecológica y reciben alimentación procedente de materias primas ecológicas. La apuesta por este modelo parte de una idea sencilla: la calidad del producto final comienza mucho antes de que la carne llegue al consumidor, en el campo, en la alimentación y en las condiciones de crianza de los animales.

Conocer qué come el animal también forma parte de elegir

La preocupación por el origen de los alimentos está llevando a muchos consumidores a interesarse cada vez más por la trazabilidad y los sistemas de producción. En el caso de la carne, conocer qué comen los animales y bajo qué condiciones se han criado permite comprender mejor las diferencias entre los distintos modelos ganaderos.

Ante la pregunta de si el glifosato está presente en la carne, la respuesta es clara y rotunda: el glifosato no está presente en la carne ecológica.

En el sistema de producción ecológica, la normativa establece requisitos específicos sobre las materias primas utilizadas para alimentar a los animales y no permite el uso de herbicidas y otros productos fitosanitarios.

Para el consumidor, conocer estas diferencias aporta un elemento más a la hora de decidir qué alimentos compra y qué modelo de producción quiere apoyar. Porque saber qué hay detrás de un alimento también forma parte de una alimentación consciente.