Mi Otro Yo; la escuela online que acerca la estimulación temprana a las familias

La estimulación durante los primeros años de vida ha adquirido una presencia creciente entre las familias interesadas en conocer mejor las distintas etapas del desarrollo infantil. Motricidad, lenguaje, desarrollo cognitivo, percepción sensorial y área socioafectiva forman parte de un proceso en el que el juego puede convertirse en una herramienta para acompañar la evolución de los bebés respetando sus propios ritmos.

Desde esta perspectiva nació Mi Otro Yo, proyecto fundado por Natalia González, diplomada en Magisterio Infantil, licenciada en Psicopedagogía y especialista en estimulación temprana. Tras una trayectoria profesional de diez años alejada del ámbito de la primera infancia, la maternidad impulsó su regreso a este campo y posteriormente la creación de la que presenta como la primera escuela online de estimulación temprana en España. Su propuesta permite a las familias acceder desde casa a contenidos y acompañamiento profesional durante los primeros 24 meses de vida del bebé. En la siguiente entrevista ofrece más información al respecto.

Preguntas

La maternidad marcó un cambio importante en su trayectoria profesional. ¿Cómo surgió Mi Otro Yo y en qué momento decidió convertir su especialización en estimulación temprana en un proyecto profesional?

Antes de ser madre trabajaba en una multinacional dirigiendo un equipo. Cuando nació mi primera hija sentí que cada vez necesitaba más de nosotros y aquello me llevó a replantearme también mi vida profesional.

Decidí formarme en estimulación temprana y en diferentes metodologías porque tenía claro que no quería trabajar desde una estimulación dirigida, basada en repeticiones o en adelantar aprendizajes. Dejé la empresa y comencé impartiendo clases grupales, pero pronto descubrí que trabajar el neurodesarrollo en grupo favorecía las comparaciones entre bebés, cuando precisamente cada uno lleva su propio ritmo.

Las familias empezaron a recomendarme y comenzaron a llegarme consultas de fuera. Empecé a trabajar online y llegó un momento en el que, gracias al boca a boca, no podía abarcar todas las asesorías individuales. Así nació la Escuelita: una forma de volcar mis conocimientos en un espacio sencillo y accesible para muchas más familias, pero manteniendo siempre el acompañamiento y la cercanía.

Mi Otro Yo nació como una escuela online de estimulación temprana en España. ¿Qué necesidad detectó entre las familias que le llevó a trasladar este tipo de acompañamiento al entorno digital?

Detecté que muchas familias querían acompañar el desarrollo de sus bebés, pero no siempre sabían qué hacer, cuándo hacerlo o por qué. Había mucha información disponible, especialmente en internet, pero faltaba un camino ordenado que les ayudara a entender el desarrollo.

El formato online permite acceder desde cualquier lugar, sin horarios ni desplazamientos, y avanzar al ritmo de cada familia y de cada bebé. Pero tenía claro que no quería crear simplemente una plataforma llena de vídeos. Quería que detrás siguiera existiendo una profesional a la que poder acudir cuando surgieran dudas.

La escuela está dirigida a bebés de 0 a 24 meses y trabaja áreas como la motricidad, el lenguaje, el desarrollo cognitivo, sensorial y socioafectivo. ¿Cómo se estructura el programa para adaptarse a los importantes cambios que se producen durante estos dos primeros años?

Durante el primer año la Escuelita está organizada mes a mes. Desde el mes 1 hasta los 12 meses, cada mes incluye cuatro clases, una por semana, con unas seis propuestas diferentes en cada una. Son alrededor de 24 actividades mensuales que trabajan motricidad gruesa y fina, lenguaje, desarrollo cognitivo, sensorial y socioafectivo.

El programa de 12 a 24 meses nació porque las propias familias querían seguir acompañadas. En esta etapa decidí organizarlo por áreas, con unas 15 propuestas en cada una, porque las diferencias evolutivas entre niños son cada vez mayores. La edad siempre es una orientación; lo importante es adaptar las actividades al momento de desarrollo de cada niño.

Uno de los principios de Mi Otro Yo es estimular mediante el juego respetando el ritmo individual de cada bebé. ¿Dónde se encuentra la diferencia entre una estimulación adecuada y la sobreestimulación?

Para mí hay una idea fundamental: estimular no significa adelantar. Una estimulación adecuada ofrece oportunidades de juego y exploración acordes al momento evolutivo del bebé. Sobreestimular sería intentar provocar aprendizajes para los que todavía no está preparado, saltarnos etapas o insistir para conseguir determinados resultados.

También podemos sobreestimular ofreciendo demasiadas cosas a la vez. Más juguetes, luces, sonidos o materiales no significan necesariamente más aprendizaje. Muchas veces un único material, tiempo para explorarlo y un adulto presente son suficientes.

La estimulación temprana todavía puede asociarse exclusivamente a bebés que presentan dificultades en su desarrollo. ¿Qué conceptos erróneos continúan existiendo sobre esta disciplina y qué papel puede desempeñar también en bebés con un desarrollo normal?

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la estimulación temprana es únicamente para bebés que presentan alguna dificultad. También tiene cabida en niños con un desarrollo dentro de lo esperado: no para conseguir que sean más avanzados, sino para ofrecerles experiencias adecuadas mediante el juego.

Además, ayuda a las familias a comprender mejor el desarrollo de sus hijos. Saber qué pueden esperar en cada etapa, qué variabilidad es normal y qué señales conviene observar permite acompañarlos con mayor seguridad y también reconocer cuándo puede ser recomendable consultar con un profesional.

La escuela combina vídeos y ejercicios con soporte y seguimiento profesional. ¿Cómo se consigue trasladar al formato online un trabajo que tradicionalmente se ha relacionado con la atención presencial y qué ventajas ofrece este modelo a las familias?

La clave está en que no intentamos trasladar una sesión presencial a una pantalla. Las familias ven cómo realizar cada propuesta y después pueden llevarla a la práctica en casa, cuando sea un buen momento para ellas y para su bebé.

Y detrás de los vídeos sigo estando yo. Pueden escribirme sus dudas e incluso adjuntarme vídeos cuando quieren enseñarme algo concreto que están observando. Si alguna situación necesita que la comentemos con más detenimiento, puedo conectarme online con la familia para orientarla de forma más personalizada.

Por supuesto, cuando un bebé necesita una valoración o una intervención específica, el trabajo presencial de los profesionales que lo atienden es insustituible.

Internet y las redes sociales ofrecen una enorme cantidad de vídeos, ejercicios y consejos relacionados con el desarrollo infantil. ¿Qué criterios deberían tenerse en cuenta para diferenciar una actividad apropiada de contenidos que pueden no estar adaptados a la edad o al momento evolutivo del bebé?

Las redes sociales pueden ser una herramienta maravillosa, pero vemos actividades de unos segundos sin conocer siempre el contexto. Lo primero sería comprobar quién ofrece esa información y cuál es su formación, pero también entender que dos bebés de la misma edad pueden encontrarse en momentos evolutivos diferentes.

Una buena propuesta debe partir de las habilidades que el bebé ya tiene, permitirle participar activamente y respetar sus señales. Si necesitamos forzar un movimiento, colocarle continuamente en una postura que todavía no alcanza o insistir cuando pierde el interés, probablemente no sea la actividad adecuada para ese momento.

Por eso creo que es más importante comprender el desarrollo que acumular actividades.

Gatear, caminar o empezar a hablar son hitos que con frecuencia generan comparaciones entre bebés de edades similares. ¿Cómo se puede acompañar el desarrollo sin convertir esos hitos en una carrera ni generar una presión innecesaria sobre las familias?

Los hitos nos sirven como referencia, pero no son una carrera. En lugar de mirar constantemente lo que hace otro bebé de la misma edad, intento que las familias observen la evolución de su propio hijo y las habilidades que va adquiriendo.

Nuestro papel no es llevarle cuanto antes al siguiente hito, sino ofrecerle oportunidades para que desarrolle las habilidades necesarias para llegar a él.

Y respetar el ritmo tampoco significa que todo valga o que siempre debamos esperar. Existen señales de alerta que debemos conocer para saber cuándo es recomendable consultar. Para mí el equilibrio está en acompañar sin presionar, observar sin comparar y saber cuándo consultar.

La escuela plantea actividades que pueden integrarse en la vida cotidiana y emplear materiales disponibles en casa. ¿Hasta qué punto la estimulación temprana depende de dedicar sesiones específicas y cuánto puede incorporarse de manera natural al juego y a las rutinas familiares?

No necesitamos convertir nuestra casa en un aula ni reservar una hora diaria para estimular al bebé. Los bebés aprenden constantemente a través del juego, el movimiento, la exploración y la interacción con nosotros.

Una canción durante el cambio de pañal, hablarle mientras hacemos cualquier tarea, jugar a meter y sacar objetos o dejarle tiempo para moverse libremente ya ofrecen oportunidades de aprendizaje. Por eso muchas actividades de la Escuelita utilizan materiales que todos tenemos en casa.

Mi objetivo es que la estimulación no se convierta en otra obligación para las familias, sino que puedan integrarla de manera natural en el juego y en su día a día.

Después de desarrollar una escuela completamente online y acompañar a familias durante los primeros años de sus hijos, ¿cómo ha evolucionado Mi Otro Yo y qué recorrido considera que tendrá la formación digital especializada en estimulación temprana en España?

Mi Otro Yo ha evolucionado muchísimo y, en gran parte, lo ha hecho escuchando a las propias familias. La Escuelita comenzó centrada en el primer año y fueron ellas quienes me pidieron continuar después de los 12 meses. A partir de ahí fueron naciendo nuevos contenidos y formaciones.

Creo que la formación digital especializada tiene muchísimo recorrido porque permite acercar conocimiento profesional a las familias independientemente de dónde vivan y facilita mucho la conciliación. Pero para mí el reto está en hacerlo sin perder la cercanía.

Ese es también el futuro que quiero para Mi Otro Yo: seguir llegando a más familias sin perder su esencia, ayudándolas a entender el desarrollo de sus bebés para acompañarlos con seguridad, a través del juego y respetando su ritmo.

La experiencia de Mi Otro Yo refleja cómo la formación digital también ha llegado al ámbito del desarrollo infantil, trasladando a los hogares contenidos que tradicionalmente se vinculaban a sesiones presenciales. El modelo impulsado por Natalia González sitúa el juego, el respeto al ritmo evolutivo y el acompañamiento profesional como ejes de una escuela diseñada para facilitar a las familias herramientas con las que comprender y acompañar los primeros años de desarrollo de sus bebés.