La irrupción de la inteligencia artificial ha cambiado radicalmente la forma de crear páginas web, aplicaciones, logotipos y materiales gráficos. Herramientas como ChatGPT, Claude, Gemini, Lovable o Bolt permiten que cualquier profesional pueda desarrollar en pocas horas proyectos que, hace apenas unos años, requerían semanas de trabajo y conocimientos especializados.
Sin embargo, esta democratización del desarrollo digital está generando un nuevo problema: miles de proyectos quedan bloqueados antes de llegar a utilizarse realmente.
Según explican desde Anasaci, empresa especializada en producción digital y soluciones digitales, cada vez son más frecuentes las consultas de profesionales que llegan con una página web, una aplicación o un diseño prácticamente terminado, pero que desconocen cómo convertir ese prototipo en un producto funcional.
«La inteligencia artificial ha eliminado muchas barreras para crear, pero no todas las necesarias para lanzar un proyecto. Hoy recibimos abogados, arquitectos, clínicas, comercios o pequeñas empresas que ya tienen gran parte del trabajo realizado con IA, pero necesitan ayuda para dar el último paso», explican desde la compañía.
Del prototipo al producto
Aunque la inteligencia artificial puede generar código, diseños e incluso aplicaciones completas, todavía existen numerosos aspectos que requieren supervisión profesional.
Entre ellos destacan la configuración del alojamiento web, la conexión de dominios, la implantación de bases de datos, la integración de pasarelas de pago, la seguridad informática, el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la optimización para buscadores o la preparación de archivos para imprenta.
Los especialistas recuerdan que un proyecto puede funcionar correctamente en un entorno de pruebas y, sin embargo, presentar problemas importantes cuando comienza a ser utilizado por clientes reales.
Un fenómeno que afecta a todos los sectores
Este cambio no solo afecta a empresas tecnológicas.
Despachos de abogados, estudios de arquitectura, clínicas, comercios o profesionales independientes utilizan cada vez con mayor frecuencia herramientas de inteligencia artificial para desarrollar sus primeras versiones de páginas web, aplicaciones o identidad corporativa.
En muchos casos, estas herramientas permiten ahorrar tiempo y costes durante las primeras fases del proyecto, aunque posteriormente resulta necesaria la intervención de profesionales para revisar el trabajo realizado y adaptarlo a un entorno real de funcionamiento.
Una nueva forma de entender los servicios digitales
La aparición de este nuevo perfil de cliente también está transformando el modelo de negocio de numerosas empresas tecnológicas.
Cada vez es menos habitual comenzar un proyecto completamente desde cero. En su lugar, muchas compañías ofrecen servicios orientados a revisar, completar y optimizar desarrollos ya iniciados mediante inteligencia artificial.
Esta tendencia permite aprovechar el trabajo previo realizado por el cliente y concentrar los recursos en aquellas tareas que realmente requieren experiencia técnica.
Precisamente sobre esta nueva necesidad, Anasaci ha publicado el artículo Finalizamos proyectos creados con IA, en el que analiza los principales obstáculos que encuentran empresas y profesionales después de generar una web, una aplicación o un diseño mediante inteligencia artificial y explica cómo completar ese último tramo hasta convertir la idea en un producto listo para funcionar.

