Parece ser que algunas personas han aceptado y normalizado lo inusual y desordenado como son, entre otras infracciones penales, los delitos contra la libertad sexual, robos, hurtos, tirones y el tráfico de drogas. Delitos que hoy presuntamente forman parte del paisaje natural de la ciudad. Los lloretenses están hartos de promesas y exigen hechos.

Autor: Miguel Moreno, presidente del PP Lloret de Mar
La criminalidad es un problema estructural
La inseguridad que padece Lloret de Mar no es casual y tampoco se puede atribuir a que haya una exagerada percepción por parte de los ciudadanos. La situación indeseada es causal, porque es el resultado directo de varios años de decisiones políticas erróneas e insuficientes, dedicando tiempo y esfuerzo a prioridades triviales descuidando lo fundamental. Hay planteamientos pueriles y de una preocupante falta de voluntad para afrontar un problema, real, que crece ante la mirada pasiva del gobierno municipal. Esta realidad no se puede maquilar con discursos tranquilizadores y negarla es faltar a la verdad.

El Ministerio del Interior ha publicado el balance de criminalidad de 2025

El gobierno municipal actual se formó en junio de 2023, por lo que procede comparar la evolución que han tenido las infracciones penales desde 2023 hasta 2025:
2025 muestra una reducción del 7,7% con respecto a 2024. Sin embargo, se han perpetrado las mismas infracciones penales que se cometieron en 2023. El gobierno municipal y concretamente el regidor de seguridad no debería lanzar las campanas al vuelo debido a que, si el año que ha finalizado ha mostrado mejoría con relación al pasado ejercicio, la criminalidad en Lloret de Mar ha regresado al punto de partida o lo que es lo mismo al principio en el que se encontraba cuando el gobierno municipal actual recogió el testigo de mando y de actuación.
Lloret de Mar registró 8,2 infracciones penales en 2023; 8,9 en 2024; y de nuevo 8,2 en 2025
La evolución, en materia de criminalidad, en 2025 ha ido empeorando trimestre a trimestre. El primer trimestre, enero a marzo, registró el 18,8% menos de infracciones penales que el mismo trimestre de 2024. El segundo trimestre, acumulado a junio, fue un -11,5%. El tercer trimestre, acumulado a septiembre, finalizó con el -8,6% y el cuarto trimestre, acumulado a diciembre, se ha saldado con el -7,7%. Ese claro descenso, trimestre a trimestre, no puede considerarse en ningún caso, como una evolución claramente positiva en materia de seguridad y mucho menos pensar que evidencian el esfuerzo en políticas de prevención, coordinación y presencia policial en el municipio.

Del balance de criminalidad del Ministerio del Interior se extrae lo siguiente:
AGRESIÓN SEXUAL CON PENETRACIÓN
2025 ha registrado 22 agresiones sexuales con penetración (1,8 mensuales), frente a las 24 que hubo en 2024 ( -8,3%) y 19 en 2023 (+15,8%)
HURTOS
1.185 hurtos en 2025 (3,25 diarios); 1.354 en 2024 (3,71 diarios) y 1.276 en 2023 (3,49 diarios)
TRÁFICO DE DROGAS
114 delitos en 2025; 84 en 2024 (+35,7% en 2025); 84 en 2023 (+35,7% en 2025)

Delitos contra la libertad sexual, robos, hurtos, tirones y el tráfico de drogas, entre otros no menos relevantes, forman parte del paisaje cotidiano. No son episodios puntuales ni hechos aislados, sino de una dinámica tozuda que afecta a barrios enteros y urbanizaciones y que se produce en cualquier momento de las 24h de cada día.
La prensa vierte auténticos ríos de tinta sobre las infracciones penales que se comenten en Lloret:
“… los autores hacían uso de la violencia, empujaban a las víctimas hasta hacerlas caer al suelo y les sustraían pertenencias, provocándoles lesiones de diversa consideración…” “… mientras uno inmovilizaba a la víctima por detrás, el otro la acorralaba y le sustraía el móvil, la cartera con dinero y documentación, haciéndola caer al suelo…” “… estiró de la bolsa de mano de una víctima, la hizo caer y la arrastró por las escaleras…” “… le dio un puñetazo causándole una fractura en un dedo, y le robó la cartera con dinero y tarjetas…” “… la actuación policial se saldó con un balance contundente: 18 personas identificadas que acumulaban conjuntamente 97 antecedentes penales…” “… el arrestado acumulaba más de 60 antecedentes…” “… inseguridad ciudadana en el centro de Lloret de Mar: asaltada y arrastrada más de 30 metros…” “… esta zona y sus calles adyacentes se han convertido en un punto conflictivo. Aquí es donde se cuece la droga y los robos, sobre todo en verano a los turistas, pero ahora también fuera de temporada, cuando no hay gente ni vigilancia…” “… según el relato de la víctima, uno de los agresores lo sujetó mientras el otro le cacheaba y le sustraía el teléfono móvil, la cartera y una tablet tras lo cual ambos huyeron del lugar…” “… golpe contra una organización dedicada al cultivo intensivo de marihuana en la comarca de La Selva, con el desmantelamiento de dos plantaciones ubicadas en viviendas de Lloret y…”
El control del espacio público se ha perdido y la impunidad ha pasado de ser un estado de sensación a quedarse fijamente anclada en la mente de cada lloretense, lo que genera pavor.
La gravedad de los delitos contra la libertad sexual
Especial preocupación genera el aumento de los delitos contra la libertad sexual, un fenómeno que debería haber activado todas las alarmas institucionales. En 2025 hubo 41 delitos contra la libertad sexual; 50 en 2024 y 36 en 2023
La respuesta del gobierno municipal sigue siendo tibia y reactiva, más centrada en el impacto mediático que en la prevención real y la protección efectiva de las víctimas. Cada nuevo caso es un fracaso del sistema de seguridad y de la responsabilidad política. La debilidad de la administración municipal es patente ya que no se cumple un compromiso básico: proteger a los vecinos y vecinas.
Ciudadanos honrados y al corriente de sus impuestos viven con la angustia de desconocer lo qué les puede suceder cuando salen de sus casas para cumplir con sus tareas cotidianas.
La responsabilidad política es inapelable
Los datos del Ministerio del Interior son contundentes y obligan al gobierno municipal a gestionar de manera eficaz, sin promesas vacías ni excusas. La presencia policial es testimonial por falta de recursos y por una dimensión de la plantilla de Policía Local a todas luces insuficiente. Idescat refleja que Lloret alcanzó 42.134 habitantes en 2024. Las desacertadas decisiones del gobierno municipal, en materia de seguridad, tienen consecuencias reales sobre la vida de las personas.
Pese a que la imagen de Lloret de Mar se ha ido deteriorando en los últimos años, el municipio sigue siendo todavía uno de los destinos turísticos más importantes de la Costa Brava. Permitir la cronificación de la inseguridad ciudadana significaría abandonar a los vecinos y vecinas, la imagen del municipio quedaría comprometida y se pondría en alto riesgo la economía, el empleo y la sostenibilidad de la ciudad. Sería una degradación institucional y no sólo social.
La ciudadanía exige hechos

Basta ya de diagnósticos erróneos, declaraciones y cantos de sirena Los lloretenses necesitan presencia policial, control, autoridad y consecuencias para los delincuentes y sobre todo que el equipo de gobierno municipal asuma su parte de culpa, que no es poca, y actúen con la voluntad y planificación precisa con el fin de convertir los propósitos en realidad. Hay que abandonar las fantasías imaginarias.
Cada robo, hurto, y agresión en cualquiera de sus formatos recuerda que la inacción política tiene un costo tangible: miedo, indignación y desconfianza hacia quienes deberían proteger a la población. Lloret de Mar no puede seguir siendo escenario de improvisación o complacencia institucional y menos que la ciudad pudiese llegar a convertirse en el paraíso de la delincuencia: “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”.
Que nadie se engañe, la seguridad no es sólo una cuestión de orden público, sino un pilar esencial para garantizar la calidad de vida, la convivencia y la tranquilidad de las familias. En el caso de que el gobierno municipal ignore la gravedad de la situación o retrase la toma de decisiones en dar solución inmediata, el agravamiento del problema puede adquirir dimensiones colosales. Los lloretenses exigen respuestas inmediatas y sostenidas en el tiempo, al equipo de gobierno al que prestaron su confianza en 2023
Si el gobierno municipal no garantiza seguridad, la indignación y el caos serán la única alternativa que quedará a la ciudadanía
